Para hallar los
orígenes que dieron pie al uso político de la caricatura debemos remontarnos a
finales del siglo XV en Francia, donde descubriremos a dos de los primeros
personajes víctimas de la caricaturización: Napoleón III y Luis Felipe. [1]
El surgimiento
des este elemento comunicativo se debió en parte a la alta tasa de
analfabetismo existente entonces unido al interés por ridiculizar públicamente a mandatarios y
personajes públicos relevantes de la época.
Su expansión se
debe al invento de la imprenta por parte de Gutenberg, gracias al cual se
abarataría en gran medida la impresión, lo que haría posible su divulgación de
manera masiva.
Uno de los más
claros ejemplos lo encontramos en la propaganda creada por Martin Lutero donde
la caricatura mostraba la imagen del Papa de forma diabólica bajo el pretexto
de dar a conocer a la sociedad que se trata de un personaje corrupto cuyo fin
oculto es el enriquecimiento propio.[2]
La caricatura
sirve así para elevar y acentuar la forma de ridiculizar en público evidenciando
los motivos por los cuales esa persona es criticada. Se encuentra cargada de
ironía y sarcasmo, su fin es hacer reflexionar al receptor para que se
cuestione si era o no acertada la visión que éste tenía del personaje en sí,
evidenciando de manera satírica sus defectos.
En algunos casos
la caricatura puede ir acompañada de un pequeño texto que ayude a facilitar su
comprensión, o bien que enfatice aún más
la situación representada. La tipografía utilizada para la elaboración
de estos textos puede mezclar mayúsculas y minúsculas, repetidos signos
exclamativos e interrogativos, tamaños de fuente diferentes así como caracteres
en negrita con el fin de resaltar una parte, a pesar de ello es primordial el
componente no verbal.
Aunque en España
tuvimos que esperar hasta el siglo XVIII para poder ver caricaturas de mayor
calidad con la colaboración de Goya en sus series “Los Caprichos” y “Los
disparates”.[3]
Los
caricaturistas, por lo general, son analistas políticos. En España han pisado
fuerte algunos de ellos como Ramón Cilla,[4]
Eduardo Sáenz y posteriormente el republicano Luis Bagaría[5]
o el ya actual Antonio Fraguas, más conocido como Forges.[6]
Actualmente
contamos en nuestro país con una revista entera donde se desarrolla este género
contando con importantes caricaturistas como Vizcarra.[7]
Actualmente las
caricaturas políticas están adaptándose a las nuevas tecnologías de manera que
podemos encontrarlas en diferentes páginas web o incluso en la prensa digital.
Las temáticas, que anteriormente reflejaban a los líderes del propio país, cada
vez incluyen a más personajes del panorama internacional.


La caricatura
política es hoy símbolo de libertad de expresión dentro de la prensa, aunque en
varias ocasiones ha dado lugar a conflictos incluso mundiales que han llevado a
la rectificación por parte de los caricaturistas, como es el caso de la
representación de Mahoma[8]
, otras por su parte han sido causa de sanciones como las recibidas por los
propios caricaturistas de la mencionada revista El Jueves[9].
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