LA LENGUA, TERRITORIO DE LINGÜÍSTAS Y
ACADÉMICOS.
PROHIBIDO EL PASO A TODA PERSONA AJENA A
ESTA PROFESIÓN
-La Real Academia española vuelve a combatir
el sexismo lingüístico con su mejor arma, la palabra.
-Ignacio Bosque desmantela las crecientes propuestas
sobre la existencia de una clara exclusión de la mujer en gran parte de los
vocablos que manejan la lengua española. Explica que los desdoblamientos son
las verdaderas muestras de sexismo.
Madrid, 1 de marzo de 2012. Instituciones políticas, comunidades
autónomas, sindicatos y demás asociaciones ajenas a la lengua han cruzado el
límite que separa la ley de la cultura. Sus representantes han vuelto a poner
el pie en un territorio más que defendido al intentar cambiar la gramática de
la lengua española por considerarla sexista ya que no garantiza la “visibilidad
de la mujer”.
Cuatro
premisas contra las que Ignacio Bosque ha ido arremetiendo como mejor sabe
hacer la Real Academia Española, argumentando, como si se tratase de un profesor
refiriéndose a sus alumnos más atrasados en la materia.
El
principal problema que nos encontramos en estas acometidas que cuestionan
nuestra lengua, es que las llevan a cabo personas no cualificadas, de manera
que el resultado, una vez más, se podía prever con antelación. Así, mientras
Ignacio Bosque apenas parece inmutarse durante el ofrecimiento de las
explicaciones pertinentes, sus contrarios han quedado al borde del ridículo por
el intento en vano de buscar una igualdad que no requería más evidencias que
las ya asumidas, siglos atrás, por los castellanoparlantes.
Asume
y reconoce, el señor Bosque, los evidentes casos de desigualdad y sexismo que
nuestra sociedad sigue sin resolver en comportamientos verbales, laborales,
salariales, publicistas, etc, y apela por la igualdad entre hombres y mujeres
haciendo ver que, nuestro país, tiene aún deberes que hacer al respecto. Sin
embargo, añade, la pretensión de alcanzar la igualdad mediante el recurso del
lenguaje según las cuatro premisas que se citan, trae como consecuencia que
cualquier manifestación carente de una relación directa con su género o sexo,
omitiría la “visibilidad de la mujer”.
Es
cierto que en español hacemos uso del género masculino para aquellas
expresiones que requieren generalizar englobando así a ambos sexos, pero esto
no es algo que se haya creado por medio de una ley ni de algún tipo de
declaración llevada a votación. Es más, este tipo de expresiones es utilizado
tanto por hombres como por mujeres de manera habitual y ellas no se siente
excluidas ya que no se trata más que de una decisión tomada en el pasado, sino
de un recurso del lenguaje. “Si el uso del masculino con valor genérico implica
un trato discriminatorio, ¿cómo han de reaccionar las mujeres que no perciben
en él tal discriminación?”.
Lo mismo
ocurre con la morfología en lo referente a las profesiones. Actualmente es
aceptado que una mujer pueda hacerse llamar juez o jueza, médico o médica… y no
todas acaban optando por la opción que las decanta a primera vista como mujeres
ostentadoras de su profesión, sin embargo, la aprobación de estas premisas
haría incorrecto la utilización de “juez” para una mujer.
Mayores
dificultades encontramos en palabras como “juntos”, “padres”, “contentos”… en estos casos nos
veríamos obligados a especificar mediante duplicidades que especifiquen, por
una parte la participación o involucración de ellos en la acción, y por otro la
de ellas.
Ignacio
Bosque explica la imposibilidad de crear un límite en el problema de la
visibilidad de la mujer si ella misma no reconoce tal discriminación. Todo ello
sería mucho más extenso, critica la RAE, si lo extendemos a todos los seres
vivos. Pues de no hacerlo así estaríamos tratando a los animales como criaturas
no dignas al no diferenciar en ellos su sexualidad tal como hacemos con las
personas.
Por
otra parte, no tendría sentido la aplicación de estas normas en un lenguaje de
carácter únicamente oficial si, tras los actos que lo requieran, la misma
persona que ha hecho uso del mismo, no lo siguiera utilizando en su vida cotidiana.
Pero
el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid no termina aquí y envía
también un mensaje, de parte de la RAE, a todos aquellos encargados de enseñar
y corregir aspectos referidos a la lengua española. Incluyendo en él una firme
petición de que se eviten las expresiones que mediante la @ pretenden juntar en
una sola palabra a hombres y mujeres, ya que no se encuentra contemplada la
utilización de este símbolo en ninguna gramática, normativa o manual de
comunicación.
Por
último, recalca que, aunque importantes entidades han querido lograr la unión
de ambos sexos en el lenguaje, evitando duplicidades, por medio de la supresión
de artículos demostrativos (jóvenes y ancianos), este recurso carece de validez
ya que puede dar lugar a confusión variando por completo el significado real
del lenguaje. Por ejemplo, “Conozco a los especialistas en esta cuestión”, se
refiere al conocimiento general de todos, mientras que “Conozco a especialistas
en esta cuestión”, da a entender que únicamente se conoce a algunos.
Tras
las respuestas acompañadas de claros ejemplos otorgados por Ignacio Bosque,
solo falta esperar a ver cuándo será la próxima vez que se intente enseñar a
los maestros.
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