miércoles, 27 de noviembre de 2013

Sexismo lingüístico

LA LENGUA, TERRITORIO DE LINGÜÍSTAS Y ACADÉMICOS.
PROHIBIDO EL PASO A TODA PERSONA AJENA A ESTA PROFESIÓN

-La Real Academia española vuelve a combatir el sexismo lingüístico con su mejor arma, la palabra.
-Ignacio Bosque desmantela las crecientes propuestas sobre la existencia de una clara exclusión de la mujer en gran parte de los vocablos que manejan la lengua española. Explica que los desdoblamientos son las verdaderas muestras de sexismo.

Madrid, 1 de marzo de 2012.  Instituciones políticas, comunidades autónomas, sindicatos y demás asociaciones ajenas a la lengua han cruzado el límite que separa la ley de la cultura. Sus representantes han vuelto a poner el pie en un territorio más que defendido al intentar cambiar la gramática de la lengua española por considerarla sexista ya que no garantiza la “visibilidad de la mujer”.
Cuatro premisas contra las que Ignacio Bosque ha ido arremetiendo como mejor sabe hacer la Real Academia Española, argumentando, como si se tratase de un profesor refiriéndose a sus alumnos más atrasados en la materia.
El principal problema que nos encontramos en estas acometidas que cuestionan nuestra lengua, es que las llevan a cabo personas no cualificadas, de manera que el resultado, una vez más, se podía prever con antelación. Así, mientras Ignacio Bosque apenas parece inmutarse durante el ofrecimiento de las explicaciones pertinentes, sus contrarios han quedado al borde del ridículo por el intento en vano de buscar una igualdad que no requería más evidencias que las ya asumidas, siglos atrás, por los castellanoparlantes.
Asume y reconoce, el señor Bosque, los evidentes casos de desigualdad y sexismo que nuestra sociedad sigue sin resolver en comportamientos verbales, laborales, salariales, publicistas, etc, y apela por la igualdad entre hombres y mujeres haciendo ver que, nuestro país, tiene aún deberes que hacer al respecto. Sin embargo, añade, la pretensión de alcanzar la igualdad mediante el recurso del lenguaje según las cuatro premisas que se citan, trae como consecuencia que cualquier manifestación carente de una relación directa con su género o sexo, omitiría la “visibilidad de la mujer”.
Es cierto que en español hacemos uso del género masculino para aquellas expresiones que requieren generalizar englobando así a ambos sexos, pero esto no es algo que se haya creado por medio de una ley ni de algún tipo de declaración llevada a votación. Es más, este tipo de expresiones es utilizado tanto por hombres como por mujeres de manera habitual y ellas no se siente excluidas ya que no se trata más que de una decisión tomada en el pasado, sino de un recurso del lenguaje. “Si el uso del masculino con valor genérico implica un trato discriminatorio, ¿cómo han de reaccionar las mujeres que no perciben en él tal discriminación?”.
Lo mismo ocurre con la morfología en lo referente a las profesiones. Actualmente es aceptado que una mujer pueda hacerse llamar juez o jueza, médico o médica… y no todas acaban optando por la opción que las decanta a primera vista como mujeres ostentadoras de su profesión, sin embargo, la aprobación de estas premisas haría incorrecto la utilización de “juez” para una mujer.
Mayores dificultades encontramos en palabras como “juntos”,  “padres”, “contentos”… en estos casos nos veríamos obligados a especificar mediante duplicidades que especifiquen, por una parte la participación o involucración de ellos en la acción, y por otro la de ellas.
Ignacio Bosque explica la imposibilidad de crear un límite en el problema de la visibilidad de la mujer si ella misma no reconoce tal discriminación. Todo ello sería mucho más extenso, critica la RAE, si lo extendemos a todos los seres vivos. Pues de no hacerlo así estaríamos tratando a los animales como criaturas no dignas al no diferenciar en ellos su sexualidad tal como hacemos con las personas.
Por otra parte, no tendría sentido la aplicación de estas normas en un lenguaje de carácter únicamente oficial si, tras los actos que lo requieran, la misma persona que ha hecho uso del mismo, no lo siguiera utilizando en su vida cotidiana.
Pero el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid no termina aquí y envía también un mensaje, de parte de la RAE, a todos aquellos encargados de enseñar y corregir aspectos referidos a la lengua española. Incluyendo en él una firme petición de que se eviten las expresiones que mediante la @ pretenden juntar en una sola palabra a hombres y mujeres, ya que no se encuentra contemplada la utilización de este símbolo en ninguna gramática, normativa o manual de comunicación.
Por último, recalca que, aunque importantes entidades han querido lograr la unión de ambos sexos en el lenguaje, evitando duplicidades, por medio de la supresión de artículos demostrativos (jóvenes y ancianos), este recurso carece de validez ya que puede dar lugar a confusión variando por completo el significado real del lenguaje. Por ejemplo, “Conozco a los especialistas en esta cuestión”, se refiere al conocimiento general de todos, mientras que “Conozco a especialistas en esta cuestión”, da a entender que únicamente se conoce a algunos.

Tras las respuestas acompañadas de claros ejemplos otorgados por Ignacio Bosque, solo falta esperar a ver cuándo será la próxima vez que se intente enseñar a los maestros.

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